Guion técnico
- 6 dic 2016
- 8 Min. de lectura
Alejandra
Luisa Gonzales
Alejandra llegó de noche, nadie la esperaba. Con lagañas y la visión limitada, la portera le abrió el cuartito viejo que llevaba siete años vacío. Casi en silencio abrió la más grande de sus dos maletas, se cambió la ropa de calle por un camisón y hecho a dormir en el viejo camastro, con las sabanas roídas por el tiempo. A la mañana la vecindad volvía a la vida, los niños desayunaban frijoles frente a la tele, las madres ya habían ido por su leche, las más viejas ya regaban sus plantas. El aire no tenía ningún aire nuevo.
Alejandra despertó sin apetito, echo miradas por los rincones de su nuevo cuarto. Era un lugar aterrador. Al que de niña nunca se hubiera atrevido a entrar, pero sorprendentemente descubría en él una belleza inaudita con un halo de calma que le venía bien. Sacó a Ifigenia, su máquina de escribir. La única testigo de todos sus aconteceres y dándole la bienvenida a esa nueva cueva, comenzó a escribir.
Las vecinas, acostumbradas a turnarse entre ellas quien le subía más al radio a una hora y quien a otra, se percataron del suave goteo de la máquina de escribir. Como nadie les había dado ni santo ni seña, se les figuro que estaban delante de un espectro maldito que se había ido al cuartito viejo por dejar de limpiarlo años atrás. Ya se habían organizado todas para ir a inspeccionar cuando de pronto, sin poder explicarlo más, cada una comenzó a sentirse enamorada, dentro de cada cual se despertaba la memoria de hombres tiernos que las habían hecho sentir pequeñas diosas. Sonrojadas por aquella sensación volvió cada una a su cuarto a tumbarse frente a las ventanas, suspirando.
El suave susurro de la maquina paró. Alejandra decidió salir en busca de un café negro. Su andar desde el tercer piso hasta la puerta paso desapercibido pues todas las mujeres se miraban los recuerdos, Volvió, se dio un baño en el primer piso, subió las escaleras derramando agua de sus largos cabellos, volvió a encerrarse en el cuartito viejo y nadie la vio.
Por la tarde volvieron los niños de la escuela, sudorosos y con las calcetas mugrosas, con las rodillas y los codos grises de tanto jugar, hambrientos entraban a sus casas sorprendidos de que todo estaba igual, pero se sentía distinto. Las madres los recibían de una manera tan dulce, como si cantaran arrullos en lugar de hablar. Todos los guisados de aquella tarde eran un festín, parecía que, de las paredes, la vecindad expedía toda un huracán de alegría.
Alejandra escribía una historia de amor, la que trato de protagonizar con los años de vida junto a un hombre de ojos mielados, pero cansada de no encontrar lo que más quería se resolvió a escribirla nada más. Cada línea y cada página era escrita con lágrimas en los ojos, Ifigenia soportaba los lamentos convirtiéndolos en tinta en puntos y en acentos. Alejandra se abandonaba a la historia, anhelando que sus lectores, quien quiera que fuesen sintieran el amor desesperado que hacía de ella un fuego callado, un humo invisible.
Los niños más traviesos advirtieron la agilidad del requinteo de las teclas, a veces más lentas, a veces frenéticamente aceleradas, ya estaban subidos uno sobre otro, a punto de asomarse al cuartito viejo, cuando la imaginación comenzó a volarles a toda velocidad, sin ponerse de acuerdo estaban todos en la aventura más divertida sobre un barco en alta mar, unidos resistían tremendas tormentas, escuchaban sirenas, huían de sus encantos. La vecindad era un mar de risas que deleitaban los oídos.
Alejandra narraba un viaje que nunca hizo, lo describía con nostalgia aterradora, el olor del mar, la sensación del mareo, la llegada al círculo polar, el abrazo al paisaje. Sus manos en trance eran los testigos de un orgasmo de palabras que acabaron en jadeos delirantes. Ifigenia soportaba aquel universo derritiéndose sobre ella.
El dueño de la vecindad llegó a revisar que todo estuviera en orden con la nueva inquilina. Se descubrió conmovido ante ese edificio que tanto fastidio le había causado, recordó que su padre lo había construido con muchos esfuerzos, recordó que de niño fue muy feliz viviendo en esos pasillos teniendo aventuras en aquellas hostiles y largas escaleras, A punto de tocar la puerta del cuartito viejo, lo revolvió el recuerdo de que en ese mismo cuarto había tenido su primer beso, en medio de la ternura de su infancia con Lolita la vecina.
La máquina no dejaba de sonar, las palabras no dejaban de caer. Alejandra no escucho que llamaran la puerta. Ni las dos preguntas ¿está todo bien señorita? ¿Hay algo en que pueda ayudarla?
El hombre se fue, como si hubiera encontrado lo que más le hacía falta en la vida, olvido las firmas que necesitaba en los contratos, olvido pasar por el pago de la renta a los cuartos atrasados, se fue suspirando y con una sonrisa que nadie le conocía.
Alejandra se acercaba al final de la historia, su protagonista apelaba a su derecho a la eutanasia, nadie ha escrito así una muerte, con tal armonía. En el texto, la muerte llego a ser tan bella que sería algo que uno anhelaría con hambre, con prontitud. Extasiada con la madrugada puso el punto final a la historia. Ifigenia tuvo su merecido respiro.
A la mañana siguiente, Alejandra salió de su habitación, no había un solo ruido, como si todos los cuartos estuviesen vacíos. Ella dio un recorrido por toda la vecindad y hambrienta salió en busca de un buen desayuno. Volvió y la vecindad seguía vacía, no habían vuelto los sonidos, pero se desprendía un poderoso y embriagante olor a nardos desde cada ventana, tal y como el aroma de la muerte de su protagonista. Alejandra volvió al cuartito viejo, con los bríos para una historia que se le ocurría, comenzaría e un cementerio.
Guion técnico
Adaptación para la animación del cuento “Alejandra” de Luisa González
PERSONAJES:
Alejandra
Portera
Niño
Niño
Niño
Madre
Vieja 1
Vieja 2
Dueño
*Alejandra
*Hombre de ojos miele
*Vieja 1 de joven
*Padre del dueño
*Dueño niño
*Dueño joven
*Lolita la vecina
ESCENARIOS:
Exterior cuartito
Interior cuartito
Sala
Cocina
Balcón
Pasillo
Cuarto
Patio
Vesindad frente
Vesindad perfil
UTILERIA:
2 maletas
Llave
Camisón
Camastro
Sabanas roídas
Mesa
Frijoles
Tele
Sillón
Leche
Radio
ESCENA1: Entrada del cuartito viejo. Exterior/Noche
Acto1: La portera abriéndole el cuartito viejo a Alejandra.
Cuadro1: Gran plano general cenital de la vecindad.
Cuadro 2: Plano general pasillo de la vecindad visto desde fuera.
Cuadro 3: Plano detalles de los ojos de la portera.
Cuadro 4: Over sholder de la portera abriéndole la puerta.
ESCENA 2: Dentro del cuartito viejo. Interior/Noche
Acto 1: Alejandra abre la maleta más grande, se cambia la ropa por un camisón y se hecha a dormir en el viejo camastro.
Cuadro 1: Plano detalle Alejandra abriendo maleta sobre la mesa.
Cuadro 2: Plano americano de Alejandra colocándose el camisón.
Cuadro 3: Plano medio corto de Alejandra recostada sobre el viejo camastro.
Cuadro 4: Travelling de la cama al exterior del cuarto.
ESCENA 3: Dentro del cuarto viejo Interior/Día
Acto 1: Sol saliendo por la ventana.
Cuadro 1: Plano detalle con fundido hacia el sol del sol saliendo por la ventana.
ESCENA 4: Vecindad Exterior / Día
Acto 1: Recorrido por la vecindad.
Cuadro 1: Plano general de la vecindad, con zoom in hacia la ventana.
Cuadro 2: Plano detalle de la ventana al fondo se ven niños desayunando.
ESCENA 5: Sala. Interior/Día
Acto 1: Niños desayunando frijoles viendo la tele.
Cuadro 1: Plano medio niños desayunando frijoles.
Cuadro 2: Plano general con travelling alejándose de la misma escena visto de perfil, hasta la cocina.
ESCENA 6: Cocina. Interior/ Día
Acto 1: Madre dejando la leche en el refrigerador.
Cuadro 1: Plano general vista desde el interior de la cocina, Madre entra y dejan la leche sobre la mesa de la cocina.
Cuadro 2: Travelling atraviesa la cocina y sale al pasillo.
ESCENA 7: Pasillo Exterior/ Día
Acto 1: Viejas regando plantas.
Cuadro 1: Plano general viejas regando plantas.
Cuadro 2: Plano detalle manos regando.
ESCENA 8: Cuartito. Interior/ Día
Acto 1: Alejandra observa el espacio.
Cuadro 1: Plano general Alejandra sentada sobre la cama de espaldas.
Cuadro 2: PV observando el espacio.
Acto 2: Alejandra saca su máquina de escribir y se dispone a usarla.
Cuadro 1: Plano detalle sacando la máquina de escribir de su maleta.
Cuadro 2: Plano medio Alejandra escribiendo.
ESCENA 9: Cocina/ Recamara. Interior/ Día
Acto 1: Vecinas subiéndole a la radio.
Cuadro 1: Plano detalle de manos madre subiéndole el volumen desde la cocina.
Cuadro 2: Plano detalle de manos vieja subiéndole el volumen desde la recamara.
Cuadro 3: Plano detalle ojos de madre decidida a ganar.
Cuadro 4: Plano detalle de manos subiéndole.
Cuadro 5: Plano detalle de ojos vieja subiéndole.
Cuadro 6: Plano detalle de ambos ojos de sorpresa.
Cuadro 7: Tlavelling de ambas confundidas apagando su radio.
ESCENA 10: Caminando
por el pasillo. Exterior/Día
Acto 1: Vecinas caminando por el pasillo hacia el cuartito.
Cuadro 1: Pv caminando hacia el cuartito.
Cuadro 2: Pv reversa del mismo recorrido.
ESCENA 11: Vecina recostada en su recamara. Interior/Día
Acto 1: Mujer recostada.
Cuadro 1: Plano general de vecina acostándose vista de perfil.
Cuadro 2: Plano detalle mirada ligeramente cenital.
Acto 2: Vecina bailando con su primer amor termina con beso.
Cuadro 1: Plano entero pareja bailando.
ESCENA
A 12: Alejandra terminando de escribir en su máquina. Interior/ Día
Acto 1: Alejandra escribiendo.
Cuadro 1: Plano detalle manos dejando de escribir.
ESCENA 13: Alejandra bajando las escaleras. Exterior/Día
Acto 1: Alejandra bajando la escalera.
Cuadro 1: Plano detalle de los pies ángulo contrapicado de Alejandra bajando las escaleras.
ESCENA 14: Alejandra bañándose. Interior/Día
Acto 1: Alejandra en la tina.
Cuadro 1: Plano general del baño Alejandra al interior de la tina visto de perfil contra picado.
Cuadro 2: Plano detalle manos de Alejandra exprimiendo su cabello.
ESCENA 15: Alejandra serrando la puerta de su cuarto. Interior/Día
Acto 1: Alejandra entra a su cuarto.
Cuadro 1: Plano americano de Alejandra serrando la puerta.
ESCENA 16: Niños regresando a la vecindad. Interior/ Día
Acto 1: Niños regresando a casa.
Cuadro 1: Plano general contrapicado de los niños cruzando el patio de la vecindad.
ESCENA 17: Comida familiar. Interior/Día
Acto 1: Familia comiendo en el comedor.
Cuadro 1: Plano medio corto de todos comiendo.
ESCENA 18: Alejandra pensando en su cuarto. Interior/Día
Acto1: Alejandra pensando.
Cuadro 1: Plano medio Alejandra pensando.
Cuadro 2: Plano detalle de ojos de Alejandra ( dentro de sus ojos se ve un hombre de ojos color miel)
Cuadro3: Plano detalle con zoom out de sus ojos llorando.
Cuadro 4: Plano detalle de máquina de escribir llena de lágrimas.
ESCENA 19: Niños jugando. Exterior/Día
Acto1: Niños tratando de ver quien está en el cuartito.
Cuadro1: Plano entero de niños trepados tratando de ver por la ventana.
Acto2: Niños jugando.
Cuadro1: Plano general de niños jugando al barco.
Cuadro 2: Plano gran general niños corriendo.
ESCENA 20: Alejandra escribiendo en la máquina de escribir. Interior/ Día
Acto1: Alejandra escribiendo.
Cuadro 1: Plano detalle de manos escribiendo (fundido con silueta viendo al horizonte el mar y el círculo polar).
ESCENA 21: Dueño de la vecindad viene a cobrar. Exterior/Noche
Acto 1: Dueño caminando hacia la escalera.
Cuadro1: Plano general de la vecindad del dueño caminando hacia la escalera.
Cuadro 2: Se congela la escena (fundido con imágenes fantasmales casi inanimadas de su padre construyendo, el corriendo por el pasillo y su primer beso con lolita en la puerta del cuartito.
Cuadro 3: Plano detalle tocando la puerta.
Cuadro 4: Plano general cenital del dueño cruzando el patio con paso alegre.
ESCENA 22: Alejandra escribiendo. Interior / Noche
Acto 1: Alejandra escribiendo.
Cuadro1: Plano americano de Alejandra escribiendo (fusión con eutanasia y figura femenina que se convierte en mariposas.
ESCENA 23: Alejandra saliendo de la vecindad. Exterior/ Día
Acto 1: Alejandra alejándose.
Cuadro 1: Plano medio largo over sholder Alejandra alejándose.
Cuadro 2: Plano general de la vecindad bacia, amanere.
Escena 24: Abrir la puerta. Exterior/ Día
Acto 1: Alejandra abre la puerta.
Cuadro 1: Plano detalle de Alejandra abriendo la puerta.






















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